Pues sÃ. Una de las dos dolencias. O la caries de tanto empalago y zalamerÃa barata que a estas alturas de la pelÃcula no conducen sino al dentista. O el sarpullido de los escalofrÃos que recorren todo el cuerpo al tener que leer tanta estupidez junta concentrada en un trozo de papel. Y surge aquà la duda de ir al estomatólogo o al dermatólogo. Quizás a los dos especialistas puesto que podrÃa sufrir ambos padeceres a cual más desagradable. Los prolegómenos de esta sintomatologÃa que sin duda llegará a desencadenarse vienen aparejados con una carta que se envÃa con motivo de una felicitación. Felicitación que le servirá como excusa para tratar de hacer las paces y salvar una amistad que a su parecer aún puede salvarse, cosa que dudo pues desde hace ya mucho hace aguas por todos lados. Pero en fin, su necedad impresiona y más cuando es incapaz de ver que la amistad es una causa perdida por la que no hay que luchar. Esta es su carta, uno de sus múltiples intentos de negar lo innegable.
“Hace ya mucho que no tenemos una conversación seria como aquellas que tenÃamos en la playa al atardecer, cuando paseábamos por la orilla contándonos nuestras cosas y queriendo arreglar el mundo. Hace ya tanto que ni lo recuerdo. Y apenas me diriges la palabra. Desde que hablamos en el parque hace ya dos meses creo recordar.
He tenido mucho tiempo pera reflexionar y pensar en el por qué de las cosas. Porque no alcanzo a comprender el motivo de esta actitud tuya tan beligerante hacia mÃ. Y esa indiferencia que me dedicas cada vez que quedamos el grupo de amigos para hacer algo en conjunto. Para ti, es como sino existiera. Eso duele y no sabes cuánto sufre mi pobre alma al comprobar que me tratas como si fuera un puñado de aire.
Soy perfectamente conciente de que me equivoco con demasiada frecuencia. Que no hago sino meter la pata hasta en fondo en el momento de hacer y decir las cosas. No calibro mis actos ni mis frases. No lo hago a posta. Debes comprender que yo soy asÃ, inocente e ingenuo, como un niño que se resiste a crecer y que no ve maldad alguna en el entorno. Sé también que es muy cierta la actitud que mantuve durante un par de años. Te dejé un poco de lado, inconscientemente, pero lo hice. No debà hacerlo pero lo hice sin darme cuenta de las consecuencias que habrÃa de tener. Creà que siempre estarÃas ahà y que nuestra amistad no se vendrÃa abajo. Hasta que sin remedio se vino al suelo. Sé por qué todo esto ha pasado, y por qué, hasta ahora, no me daba cuenta. Las causas sà que eran relevantes en ese instante ahora no lo tengo muy claro. Seguramente estés exagerando. Haciendo una montaña de un grano de arena sin reparar en el sufrimiento que me ahoga.
Todo esto pasa por que nos tenemos muchÃsimo cariño. Si, cariño del bueno, de ese que nacie de lo más profundo del alma y que se da de corazón. Te puede sonar un poco cursi y puedes refunfuñar lo que te plazca. Pero es cierto, eso es lo que siento y nada va a poder cambiarlo. Tarde lo he hecho, pero me he dado cuenta que siempre cometo el mismo error, y no solo contigo sino con todo el mundo que se acerca a mÃ. Tiendo a pensar que la humanidad al completo es como yo. Con mis mismas virtudes y defectos. No es que reste importancia a las circunstancias de los demás situando por encima las mÃas. Que sé que sÃ, que lo hago por mi egoismo. Muchas veces soy incapaz de solucionarlo. Pero contigo es diferente. Dentro de mà tengo tan fuerte y grande ese cariño, que pase lo que pase siempre tendrá solución, lo creo y lo afirmo, convencido estoy de ello. Perdona que no resulte ser indiferente, a lo mejor puedo parecer hasta molesto pero no lo hago para molestar, lo hago para que sepas que sigo aquà y que sigues siendo muy importante en mi vida. Más de lo que puedes llegar a creer.
No te aburro más, que sepas que siempre eres bien recibido a mi lado, y aunque tú no lo creas y a pesar que hayas de dejado de pensarlo, yo siempre estoy y estaré a un golpe de teléfono, a dos pasos de tu casa. Aunque solo sea para un simple café. Porque como tú bien me dijiste una vez y seguro que lo recuerdas mejor que yo, busca que el que busca siempre encuentra y cuando sientas que estás solo mira en a tu alrededor y sabrás que nunca estarás solo. Si me buscas, aquà me encontrarás…â€
Por el indomable Dani Hunting

09.10.08 @ 16:45